Elige qué quieres calcular
Selecciona capital final, tiempo, aportación mensual o rentabilidad anual.
Proyecta cómo pueden crecer tus aportaciones a largo plazo y explora distintos caminos para alcanzar tus objetivos.
Calcula cuánto podrías acumular con tus aportaciones.
Introduce tus datos, revisa la proyección y ajusta las variables para comparar alternativas.
Selecciona capital final, tiempo, aportación mensual o rentabilidad anual.
Indica capital inicial, aportaciones, plazo, rentabilidad u objetivo según el modo.
Revisa cuánto has aportado y qué parte corresponde al crecimiento estimado.
No constituye asesoramiento financiero y no incluye impuestos, inflación, comisiones ni variaciones reales del mercado.
Es el crecimiento que se produce cuando los rendimientos se incorporan al capital y también generan rendimiento en los periodos siguientes.
Con interés simple, el rendimiento de cada periodo se calcula siempre sobre el capital inicial. Con interés compuesto, la base de cálculo aumenta cuando los rendimientos permanecen invertidos.
El efecto depende principalmente del capital, la tasa aplicada y el tiempo. Las aportaciones periódicas añaden nuevas cantidades al proceso, aunque cada una dispone de menos tiempo para crecer que las anteriores.
Sin aportaciones adicionales, impuestos, inflación ni comisiones.
| Final del año | Interés simple | Interés compuesto |
|---|---|---|
| 1 | 10.500 € | 10.500 € |
| 2 | 11.000 € | 11.025 € |
| 3 | 11.500 € | 11.576,25 € |
La diferencia crece con el número de periodos porque el interés compuesto incorpora los rendimientos anteriores a la base de cálculo.
Esta calculadora trabaja por meses, utiliza una rentabilidad anual efectiva constante y sitúa cada aportación al final del mes.
i = (1 + r)1/12 − 1
N = 12 · t
VF = C0(1 + i)N + A · (1 + i)N − 1i
Cuando la tasa mensual es 0, la expresión se simplifica a VF = C0 + A · N.
Aplica directamente la fórmula durante el número de meses indicado.
Actualiza el saldo mes a mes hasta alcanzar el objetivo introducido.
Busca iterativamente la menor aportación mensual que permite llegar al objetivo.
Busca una tasa anual no negativa que iguale el capital final con el objetivo planteado.
La rentabilidad se mantiene constante y se reinvierte. En una inversión real puede variar y ser negativa. Los importes son nominales y no descuentan inflación, impuestos, comisiones ni otros gastos. Una rentabilidad histórica o estimada no garantiza resultados futuros.